Para muchos jóvenes, dedicarse de tiempo completo a las redes sociales surgió como una salida frente al burnout laboral. Sin embargo, la inestabilidad inherente a este modelo ha llevado a un número creciente de influencers a replantear su camino y a buscar, nuevamente, esquemas de formalización. Si bien durante un tiempo la creación de contenido prometía mayores beneficios que el empleo tradicional, hoy el escenario ha cambiado y esa promesa resulta cada vez más difícil de sostener.
Al respecto, Alexia De la Morena, directora del Máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE —institución perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades—, advierte que “existe una gran ilusión en torno a vivir de las redes sociales, pero depender al 100 % de las visualizaciones y de los algoritmos genera una inseguridad financiera que no es sostenible para la mayoría. La exposición y el número de seguidores pueden ser valiosos, pero el verdadero desafío está en convertir esa atención en fuentes de ingreso diversificadas y estructuradas”.
El análisis del fenómeno revela varios factores que empujan a los creadores de contenido a reconsiderar la carrera digital como única fuente de sustento. La alta dependencia de algoritmos en constante cambio —capaces de reducir el alcance de un día para otro— provoca que incluso perfiles con comunidades amplias enfrenten fuertes fluctuaciones en sus ingresos mes a mes.
A ello se suma el desgaste que implica mantener un nivel de producción constante, sostener la relevancia en un entorno de competencia feroz por la atención y lidiar con el agotamiento creativo, especialmente cuando no se cuenta con un equipo de apoyo que profesionalice la operación.
“Vivir únicamente de internet puede resultar extremadamente incierto si no se logra consolidar una base de ingresos múltiples”, subraya la vocera de EAE Business School. “Esto implica desarrollar proyectos paralelos como consultorías, productos propios, cursos, colaboraciones con marcas bajo contratos estables o incluso un empleo formal que brinde seguridad y oportunidades de desarrollo profesional a largo plazo”.
Además, el regreso al empleo formal responde también a una dimensión humana que trasciende lo económico. De acuerdo con la experta, muchos creadores reconocen extrañar beneficios laborales tradicionales como el acceso a servicios de salud, las vacaciones pagadas y la certeza de un ingreso fijo.
Esta búsqueda de estabilidad emocional y financiera está llevando a los influencers a redefinir su relación con el trabajo digital, integrándolo como un complemento dentro de trayectorias profesionales más estructuradas, ya sea al interior de una organización o mediante modelos de emprendimiento híbridos. Para la docente de EAE Business School, esta tendencia refleja una mayor madurez del ecosistema digital.
“El verdadero éxito se mide por la capacidad de construir un proyecto sostenible que combine visibilidad con resiliencia financiera”, concluye. “La diversificación de ingresos y la capitalización estratégica del contenido son claves para que la carrera de un creador trascienda el brillo momentáneo de las redes sociales”.
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