Una actitud receptiva permite identificar oportunidades de crecimiento e integración al equipo y a la cultura organizacional.
Con una dosis inevitable de incertidumbre y nervios ante las expectativas que implica el primer día de trabajo, muchos profesionales experimentan ansiedad. Sin embargo, asumir este momento con una actitud positiva y una disposición genuina para aprender resulta clave para una integración exitosa.
“El primer día de trabajo concentra emociones que influyen directamente en la adaptación y el desempeño inicial de un colaborador. La forma en que se vive ese momento está estrechamente relacionada con la calidad del proceso de incorporación que ofrece la empresa”, señaló Alejandra Martínez, responsable de Estudios del Mercado Laboral en Computrabajo México.
Ante este escenario, el sitio de empleo comparte tres recomendaciones para afrontar con mayor confianza un nuevo reto laboral:
“Cuando las organizaciones diseñan experiencias de bienvenida claras, humanas y bien estructuradas, no solo reducen el estrés natural del inicio, sino que también fortalecen la motivación y la permanencia en el corto plazo”, concluyó Martínez.
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