“La capacitación continua y la formación en habilidades digitales son clave. El futuro del sector dependerá directamente de qué tan rápido logremos cerrar esa brecha”: Orozco.
A nivel global, más del 75% de los ejecutivos considera la tecnología en construcción como un elemento estratégico, mientras que en el país y Latinoamérica este proceso avanza con mayor lentitud, aunque comienza a acelerarse.
Para Eduardo Orozco, Director Regional de Negocios de Trimble para México, Centroamérica y el Caribe, el reto es claro: la adopción tecnológica ya no es solo una opción de modernización, sino una condición necesaria para competir en el mercado.
El directivo explicó que tecnologías como la inteligencia artificial, el machine learning y el internet de las cosas están transformando la industria de la construcción, en línea con la llamada Revolución Industrial 4.0. En este contexto, la digitalización y metodologías como BIM están modificando la forma en que se diseñan, construyen y operan los proyectos.
“El reto principal es claro: si empresas y profesionales no se suman a esta transformación, quedarán rezagados. No es solo un tema tecnológico, sino de competitividad. Las organizaciones necesitan invertir en capacitación y desarrollo de talento para mantenerse relevantes”, añadió.
Uno de los principales obstáculos para avanzar en esta transformación es la resistencia al cambio. Muchas empresas aún operan bajo esquemas tradicionales, lo que limita la adopción de nuevas herramientas y procesos. Para Orozco, este enfoque representa un riesgo crítico en un entorno cada vez más exigente.
En este sentido, señaló que es común encontrar organizaciones que reconocen el valor de la digitalización, pero no cuentan con claridad sobre cómo implementarla o dudan en dar el paso, lo que retrasa su evolución.
Respecto a las habilidades requeridas, el especialista subrayó la importancia de dominar metodologías como BIM, así como la capacidad de integrar diversas tecnologías dentro de entornos colaborativos.
“BIM no es un software, es una metodología basada en datos compartidos en tiempo real. Implica comprender cómo la información fluye a lo largo de todo el ciclo de vida de un proyecto: desde el diseño hasta la operación y mantenimiento, que es donde realmente se concentra el mayor costo”, puntualizó.
Además de las competencias técnicas, el sector demanda habilidades digitales, pensamiento sistémico y capacidad de colaboración interdisciplinaria. Esto ha dado lugar a nuevos perfiles, como el BIM Manager, así como a una mayor demanda de especialistas en análisis de datos, control de calidad digital y tecnologías como gemelos digitales.
Orozco destacó que cerrar la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado requiere un esfuerzo conjunto entre empresas, universidades y organismos del sector. Aunque las instituciones educativas han avanzado en la incorporación de tecnología, aún persiste un desfase que debe atenderse para preparar talento con habilidades prácticas y alineadas a las demandas actuales.
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